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El eco de mi hogar perdido


Cuando cierro los ojos, el silencio me grita. Me grita recuerdos que intento abrazar, pero que siempre escapan entre los dedos. Hay una luz cálida en ese silencio, una brisa suave, un aroma a algo que no sé describir, pero que en mi pecho arde como si fuera todo lo que me falta. Extraño mi hogar. Extraño a mi mamá.

Llegué aquí con las manos llenas de sueños, con el corazón latiendo más rápido de lo que podía contar. Pero con cada amanecer, esos sueños comenzaron a transformarse. Perdieron sus colores, sus formas, hasta que se convirtieron en sombras. Sigo corriendo tras ellos, intentando recordar por qué eran tan importantes.

Hay días en los que mi mente me traiciona. Me muestra un reflejo de lo que dejé atrás: una voz que acaricia, una risa que cura, un abrazo que detiene el tiempo. Pero al abrir los ojos, todo se desvanece. Y estoy aquí, en este lugar que un día pensé que sería mío, pero que ahora me parece tan ajeno.

Las noches son las peores. Me siento como un barco en medio de un océano sin fin. Escucho ecos de palabras que solían darme fuerza, pero ahora solo me hacen más consciente de la distancia. Me pregunto si ellas, esas palabras, me recuerdan como yo las recuerdo.

Extraño mi hogar. Extraño a mi mamá. Su voz era mi refugio, su risa era mi escudo contra el mundo. Ahora, en este lugar lleno de ruido, todo suena vacío porque ella no está.

Hay algo extraño en todo esto. No estoy seguro si extraño lo que era o lo que soñaba que sería. Tal vez extraño una versión de mí que nunca existió, una donde el sacrificio no pesaba tanto, donde la soledad no hablaba tan fuerte.

Hoy el aire se siente más pesado. No sé si soy yo quien cambió o si el mundo a mi alrededor decidió darme la espalda. Pero en medio de esta oscuridad, hay una chispa. Una que no logro apagar. Una que me recuerda que aunque me siento perdido, hay algo dentro de mí que aún busca.

No sé si encontraré lo que estoy buscando, pero si algún día regreso, quiero que sepan que nunca dejé de escuchar el eco de lo que me hizo quien soy. Y aunque hoy parezca que estoy cayendo, espero que ese eco me ayude a encontrar el camino de vuelta a mí.

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